Thursday, December 13, 2018
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Adiós, Ramón Moreno – Entrevista exclusiva con el bailarín principal de BSJ

Por Íride Aparicio

En 1999, Dennis Nahat, el fundador y entonces Director Artístico de Ballet San José, me pidió que entrevistara un nuevo bailarín cubano que había recrutado. “Tiene que verlo bailar”, me dijo. “Ha ganado una serie de competencias y es excelente”.

El bailarín, era Ramón Moreno. Lo entrevisté, y durante los años lo ví bailar muchos de los papeles principales. El que recuerdo, es el de Ramón, bailando el papel de príncipe en el famoso  “Cascanueces” de Nahat, en el que lo ví brincar y hacer un perfecto “split” en el aire, con  una pierna extendida adelante y la otra pierna extendida atrás, completamente paralelas al suelo. He visto muchas presentaciones de “Cascanueces” pero en mi opinión,  Ramón, es el mejor “Cascanueces/príncipe” que he visto.

La semana pasada en su programa de “Master Works of Movement and Theatre”, Ballet San Jose anunció al público que su bailarín principal, Ramón Moreno, iba a retirarse. Quise decirle adiós personalmente, por lo que lo volví a entrevistar. Hablamos de muchas cosas, entre ellas del principio de su carrera cuando a la edad de nueve años fue recrutado entre los niños más talentosos de toda Cuba para bailar. Después de pasar un examen, Ramón fue uno de los diez niños seleccionados por lo que ingresó a la Escuela Elemental de Ballet por cinco años. Creyendo que iba a aprender a bailar ‘salsa’ y ‘merengues’ todo el día, Ramón aceptó. “Pero al cabo de un año, me comenzó a gustar el ballet”, nos dice.

Después de los cinco años le hicieron otro examen, para integralo a la Escuela Nacional de Ballet en la Habana donde solo son aceptados diez estudiantes de toda la Isla de Cuba. Una vez más, fue aceptado. Durante sus años de estudiante, Moreno bailó por todo el mundo y participó en un sinnúmero de competencias. Entró después al Ballet Nacional de Cuba, dirigido por Alicia Alonzo y bailó en el Centro Probanza de Cuba, dirigido por Laura Alonzo, quien le dio el empuje de venir a los Estados Unidos y participar en la competencia de Jackson Missisipi, donde conoció a Dennis Nahat, que era el Director del Cleveland Ballet, quien le ofreció un contrato para incorporarse en el Cleveland Ballet/Ballet S.J. (que formaban una compañía). En 1998, comenzó a bailar en Cleveland y en San José. El bailarín sobresalió desde un principio, ese año, su baile en el ballet “Involucion” fue nombrado uno de los Mejores Eventos del Área de la Bahía. Cuando las compañías se separaron en 1999, Moreno se transladó a San José donde volvió a sobresalir.

Durante la temporada 2008-2009 de Ballet San José, Ramón Moreno recibió el acolado más alto para un bailarín, la ‘Isidora Duncan Award’ por excelencia en danza. El bailarín que describe el ballet como su vida, porque cada vez que baila siente como que le revive el alma, nos relata su jornanda artística desde un principio: “Mi primera función con el Ballet San José fue en el Center for the Performing Arts y uno de los primeros ballets que hice fue el de ‘Chef Bandit’ en ‘Carmen’. El mismo  papel, de Chef Bandit, que bailé en ‘Carmen’, la semana pasada antes de retirarme”, dice. “Y en el mismo lugar. Para mí fue muy emocionante”.
Sus años bailando en San José, los describe diciendo: “Gracias a Dennis (Nahat)por eso y porque donde estoy es por Dennis quien me dio muchas oportunidades. Todos los roles principales que hice fueron gracias a él, por lo que para mí fue algo maravilloso tener un director como Dennis porque me enseñó muchas cosas. Recuerdo que sus ‘Cascanueces’ eran agotantes porque ‘El Príncipe’ (el papel que Moreno representaba), baila en todo el ballet. Yo terminada muerto pero satisfecho, no del todo, porque como bailarín que soy, yo nunca estuve satisfecho cien por ciento, porque no somos perfectos y no hay bailarín perfecto en este mundo. Cada día se aprende algo nuevo”.

Entre sus numerosos papeles, Ramón recuerda a Puck (el duende travieso en el ballet ‘A Midsummer Night’s  Dream’, basado en la comedia de Shakespeare). “Ese papel me encantó”, nos dice. “Es un papel muy activo que se adapta a mi personalidad porque soy muy juguetón. Todos, a veces, tenemos cosas de niño, lo que es bueno porque nos recuerda cosas de nuestra infancia. Otro ballet que recuerdo es mi papel en ‘Blue Suede Shoes’ que también me encantó porque era bailado con la música de Elvis Presley. Completamente diferente para mí. Rompió mi patrón, porque fuí de lo ‘clasico’ a lo ‘jazzy’ que para mí fue algo espectacular. Recuerdo que me fue muy difícil, porque el cambio de lo clásico a ese tipo de movimiento, es difícil, pero lo aprendí. Yo soy una de las personas que hasta que no logro lo que quiero hacer en el ballet, no paro. En mi hora de ‘lunch’ (en vez de almorzar) me como una manzana y continúo con mi ensayo privado”. “Otro de los roles difíciles para mí fue el del cisne (vea la foto) en ‘Carmina Burana’ porque (el disfraz), me hacía sentirme como si estuviera en un ‘rotisserie’ (horno donde se asan los pollos) por la noche mis músculos brincanban, porque estaban tensos”.

Es imposible describir 16 años en la carrera de Ramón Moreno en un artículo, pero escuchándolo, aprendimos mucho de él. Entre otras cosas, que “Guiselle” (donde bailó la parte principal de Albrecht, Duke of Silesia), es su ballet favorito. “Lo bailé con Maria Jacobs”, dice. “Que fue la bailarina que tuve por doce años en BSJ. Otro papel principal que hice y me gustó fue el de Siegfried en ‘The Swam Lake’. En varios ballets, bailé también como ‘cuerpo de baile’ ”, agrega. “Para mí, a veces es bueno hacer ‘cuerpo de baile’ (bailar papeles que no son principales) porque se ayuda a los bailarines de la compañía. Cuando un bailarín principal, baila en grupo contribuye a que una nueva generación aprenda y se desarrollen como bailarines. Por otra parte, cuando yo bailaba ‘cuerpo de ballet’ me ayudaba a sentirme cómodo en el escenario”.

Los dos papeles que Moreno considera fueron los más difíciles para él, son Siegfried y Albrecht. La razón es porque ambos son “príncipes” y en el ballet los “príncipes” supuestamente son altos, elegantes, “Yo soy bajito”, dice. “Por lo que para representar a un ‘príncipe” trabajé mucho. Miré a muchas estrellas en videos, porque yo estudio mucho los ballets y cuando hice los papeles, me sentí bastante satisfecho”.

“En la parte técnica, uno de mis roles más difíciles que bailé con BSJ fue el de ‘Puck’ (el duende travieso) por los pasos y la velocidad que requiere en los pies, el ballet es muy rápido y tiene saltos, tiene giros ‘Double tour’ (giros dobles), Splits (abertura de piernas). Aparte de todas las dificultades técnicas el ballet requiere expresión”. (Puck tiene que expresar ser travieso). Hablando de sus planes para su “retiro” como bailarín de BSJ, Ramón nos revela que con Bernadette Conolly, que es instructora de “Pilatos”, rentaron un estudio y que él va a abrir en dicho estudio su propia escuela de ballet, para niños y adultos, en la ciudad de Palo Alto. Sus planes incluyen coreografiar sus propios ballets y presentar programas. Su escuela se abrirá el próximo mes de agosto cuando regrese de bailar “Copellia” en una Gala en Japón.

Ante de despedirnos, dice: “Yo le tengo que dar gracias a Dios por todo lo que me da día a día, sin él, yo no pudiera estar donde estoy”. Con un abrazo le deseamos suerte en su nueva aventura y le recordamos que todos los que le vimos bailar en San José por dieciseis años en Ballet San José, vamos a extrañarlo.

Otros artículos de Íride Aparicio pueden leerse en www.culturalworldbilingual.com.

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