Wednesday, December 13, 2017
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Solidaridad – Dr. Antonio Soto

El Dr. Antonio Soto fue un hombre de muchos intereses y una variedad de carreras. Fue Profesor en la Escuela de Servicio Social de la Universidad Estatal de San José, autor de libros que fueron publicados por más de treinta años, activista y voluntario de la comunidad. A su haber tuvo, también, una larga carrera de veinticinco años como sacerdote en la Iglesia Católica.

Fue un hombre “el primero” en muchas cosas. Fue el primer Presidente de la Junta del Centro de Entrenamiento de Empleos. Después de la Guerra entre los Estados Unidos y México – 1846 – 48 la Iglesia Americana remplazó rápidamente a los pastores hispanos con americanos europeos. En 1962 el Dr. Soto se convirtió en el primer pastor chicano en la historia del Condado de Santa Clara. Él ayudó a organizar el primer programa de diáconos chicanos en California. Durante la década de los años cincuentas, mientras trabajaba con los braceros, él ya oficiaba la misa de frente a la congregación, con el objeto de promover un sentido de comunidad entre las personas. La Iglesia no aprobó esta práctica de uso general hasta después de 1965.

Dr. Antonio Soto

Dr. Antonio Soto

La histórica marcha de los trabajadores del campo en 1965, dirigida por César Chávez desde Delano a Sacramento, incluyó al Dr. Soto y a un grupo de personas de San José. En 1967, debido a que él estaba interesado en conseguir que las personas pudiesen mantenerse económicamente por sí mismas, el Dr. Soto ayudó a fundar un programa de entrenamiento llamado CET (Centro de Entrenamiento para Empleos), en el cual sirvió como Presidente de la Junta. CET ha entrenado y puesto a trabajar, a miles de personas de escasos recursos económicos.

Durante la construcción del Centro de Presentaciones Artísticas (Center for Performing Arts), el Dr. Soto practicó desobediencia civil con el objeto de conseguir trabajos para las minorías. Él, junto con otros 30 chicanos, fue apresado durante la protesta. Como resultado de esa acción, la Ciudad de San José adoptó una ordenanza requiriendo cláusulas de Acción Afirmativa en todos sus contratos.

En 1961 el Dr. Soto fue nombrado primer director del movimiento de Cursillo en California. El Cursillo era un programa de entrenamiento intensivo de liderazgo que duraba tres días y que estaba basado en acción social y spiritual. Comenzó como un movimiento entre gente hispano parlante y fue introducido en California por el Padre Don McDonnell, Reynaldo Flores, entre otros.

El Dr. Antonio Soto fue el pastor fundador de la Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe. La parroquia, principalmente para personas méxico-americanas, fue establecida en 1962. Había funcionado como una capilla desde comienzos de 1950, bajo el liderazgo del sacerdote McDonnell y Reynaldo Flores. En 1967, bajo la dirección del Dr. Soto, los feligreses se organizaron ellos mismos en grupos de construcción y elevaron la iglesia actual, que está ubicada en la calle Este de San Antonio. Esta iglesia se convirtió en un centro importante para la Guerra contra la Pobreza. La reforma de la Iglesia fue iniciada antes del Segundo Vaticano, a través de concilios de parroquias y liturgias innovativas. Fue allí donde se detuvo Robert Kennedy para asistir a la primera “Misa folclórica” en 1968, pocas semanas antes de su asesinato.

“Se cuenta mi historia porque estuve en una posición visible”, comentó el Dr. Soto. “Existen muchas personas de las cuales no se conoce y cuyas historias deberían ser narradas. Entre ellas está Frances Escalante, Ernestina García, Jack Ibarra, Jorge Pineiro, José Vásquez y muchos otros. Menos conocidos fueron Ramona Sariñana, Jerry y Sally Sánchez, Josie Sánchez, Benito Alcaraz, Ernie y Sara Segovia, Phil y Florence Márquez, Ben y Helen Gonzales, Toby y Lupe Tobías, Nick y Lila Santos y una larga lista de muchos más”.

El Dr. Antonio Soto nació en Tucson, Arizona el 22 de octubre de 1921. Fue descendiente de un linaje familiar que estuvo establecido en esa área desde antes de 1848, cuando las tropas americanas invadieron ese territorio. Como resultado de la conquista y de un plumazo, el área que se conocía como el norte de Sonora, México, se convirtió en Arizona, propiedad de los Estados Unidos.

En 1935 Soto dejó Arizona para ingresar a los seminarios franciscanos en California. Entre 1950 y 1961 fue profesor de filosofía y ciencias sociales en el Colegio San Luis Rey, el seminario mayor de la Orden. Ya que el colegio estaba ubicado en la Misión San Luis Rey, Antonio Soto sintió que el área era rica en tesoros arqueológicos. Por lo tanto, dirigió a sus estudiantes en un proyecto que resultó en el descubrimiento de muchos artefactos y objetos de siglos anteriores. Rápidamente descubrieron un jardín hundido, construído por los indígenas del valle que se encuentra más abajo de la Misión. Tenía escalones de baldosas y acueductos, que habían desaparecido después que se terminó el sistema de misiones en 1830.

En 1950, él obtuvo su maestría en sociología, título concedido por la Universidad Católica en Washington, D.C. Después de cumplir los 25 años de sacerdocio se retiró de las estructuras formales y empezó una nueva carrera como academico matriculándose en la Universidad de California, en Berkeley. Allí se mantuvo económicamente enseñando y en 1978 obtuvo su doctorado en sociología.

“He sido muy afortunado que cada etapa de mi vida haya resultado en la ampliación de círculos y oportunidades”, declaró él. “Siempre he buscado servir a la gente a través de nuevas formas”. Una experiencia culminante ocurrió en 1974 cuando él y Phyllis Armas se casaron en la Iglesia de Guadalupe. Ambos estuvieron siempre envueltos en la educación, trabajo comunitario y en reformas institucionales.

El Dr. Soto fue vicepresidente de la Federación de Ministros Cristianos, un grupo nacional que busca que las personas estén al tanto de sus opciones tanto dentro como fuera de la religión institucional. En esta área él promovía la formación de pequeñas comunidades internacionales de nuevas formas como la “comunidad de base”, un movimiento en Latinoamérica. En búsqueda de alternativas, él y su esposa, Phyllis, viajaron a Cuba, China y Centro América. El Dr. Soto también asistió a una reunión de comunidades pequeñas en Oxford, Inglaterra.

Autor del libro El Chicano y la Iglesia, publicó aparte más de veinte artículos, la mayoría de ellos en la historia y cultura chicana. Uno de sus últimos trabajos enfocó en los trabajadores mexicanos en las minas de mercurio de Nuevo Almadén, al sur de San José. Las cuevas, usadas por mucho tiempo por los indígenas del valle, fueron descubiertas como fuente de mercurio en 1846, por los oficiales del ejército mexicano. Para 1860 las minas ocupaban un segundo lugar de producción de mercurio en el mundo, empleando alrededor de 2,000 trabajadores, la mayoría mexicanos. El Dr. Soto lo llamaba “El major secreto escondido del Condado de Santa Clara”. Él también deploraba la negligencia de la entonces administración de la ciudad y del condado, sobre las contribuciones históricas de los mexicanos. Citaba como ejemplo los planes del centro de San José y el Parque del Río Guadalupe, los cuales carecían de cualquier vestigio de la contribución histórica de los mexicanos en el área.

El trabajo del Dr. Antonio Soto fue reconocido. Recibió premios de diferentes grupos. Entre ellos el Premio Martin Luther King, Jr. (Conferencia Nacional de Cristinanos y Judíos, 1988); premio de Relaciones Humanas, 1966; Liga de Anti Difamación de B’Nai B’Rith; Centro de Oportunidades de Industrialización (premio de la Antorcha Nacional, 1975), y de la Iglesia (Papa Paul VI en 1972). La Corporación de Desarrollo Humano de California le entregó el Premio Azteca de Oro en 1986 y concedió el nombre de Antonio Soto a uno de los centro de entrenamiento en Santa Rosa.

Él deseaba continuar enseñando y dedicar su tiempo al desarrollo de liderazgo y de la comunidad, particularmente entre las personas de las minorías. El Dr. Antonio Soto comentaba: “la energía positiva que existe allá afuera es mucho más fuerte que lo negativo, pero a menudo no se la expone al público. Necesitamos un mayor número de modelos que inspiren a nuestra juventud”.

 

<English version>

 

Dr. Antonio Soto

Dr. Antonio Soto

El Dr. Antonio Soto was a man of many interests and a variety of careers. He was a professor in the School of Social Work, San Jose State University, a publisher, and for over thirty years a community activist and volunteer. He also had a long career of twenty-five years as a priest in the Catholic Church.

He was a man of many “firsts.” He was the first board chairman of the Center for Employment Training. In 1962, he became the first Chicano pastor inn the history of Santa Clara County. When de American Church took over after the United States, Mexican War of 1846-48, it soon replaced Hispanic pastors with European Americans. He helped initiate the first Chicano deacon program in California. Back in the 1950’s, while working among the Braceros, he was already saying Mass facing the people in order to promote community with the people. The Church did not sanction this for general use until after 1965.

The historic march of farm-workers led by Cesar Chavez from Delano to Sacramento in 1965 included Soto and a group of people from San Jose. In 1967, because he was interested in getting people to become self-supporting, Soto helped found the job-training program called CET (Center for Employment Training). He was a board chairman. CET has trained and placed thousands poor in good jobs.

In 1969, Dr. Soto practiced civil disobedience in order to obtain job for minorities during the construction of the Center for the Performing Arts. He and thirty other Chicanos were arrested during the protest. As a result the City of san Jose adopted and ordinance requiring affirmative action clauses in all of its contracts.

In 1961, Soto was named the first director of the Cursillo movement in California. The Cursillo was an intensive three-day leadership-training program that is based on spirituality and social action. It began as a movement among Spanish speaking people and was introduced into California by Fr. Don McDonnell, Reynaldo Flores, and another group of people.

He was the founding pastor of Our Lady of Guadalupe Church. The parish, mainly for Mexican-American people, was established in 1962. It had functioned as a chapel since the early 1950’s under the leadership of Fr. McDonnell and Reynaldo Flores. By 1967, under Soto direction, the people had organized themselves into volunteer construction crews and built the present church on East San Antonio Street. This Church became an important center for those affected by War and Poverty. Church reform was initiated before Vatican II through parish councils and innovative liturgies. It was here that Robert Kennedy stopped to attend the first “Folk Mass” in 1968, just a few weeks before his assassination.

“My story is being told because I was in a visible position,” says Soto. “There are many little known people whose story should also be told. Among them were Frances Escalante, Ernestina García, Jack Ibarra, Jorge Pineiro, José Vásquez an others. Less known were Ramona Sariñana, Max Moreno, Jerry and Sally Sánchez, Josie Sánchez, Benito Alcaraz, Ernie and Sara Segovia, Phil and Florence Márquez, Ben and Helen Gonzales, Toby and Lupe Tobías, Nick and Lila Santos, and a host of others.”

Antonio Roberto Soto was born in Tucson, Arizona on October 22, 1921. He comes from a family line that was living in that territory long before 1848 when American troops came to take it over. By conquest and at the stroke of a pen, the area that was known as northern Sonora, México became Arizona, U.S.A.

In 1935 Soto left Arizona to enter the Franciscan seminaries in California. Between 1950 and 1961, he was a professor of philosophy and social science at San Luis Rey College, the major seminary for the Order. Since the college was located at Mission San Luis Rey, he felt the area would be rich in archaeological finds. He, therefore, directed  his students in a project that resulted in the discovery of many artifacts and findings from garden in the valley below the Mission. It had tile stairways, aqueducts, Spanish coins and Indian shell money. He also directed the restoration of a Spanish soldier’s fort. An account of the digging was later published in scholarly journals. He also discovered a lost library the “Zacatecas Collection,” which had disappeared after the demise of the mission system in 1830.

In 1950  he obtained his M.A. in sociology from the Catholic University in Washington, D.C. After celebrating 25 years in the priesthood, he retired from its formal structures and started a new career as an academic by enrolling in the University of California in Berkeley. There he supported himself by teaching and, in 1978, earned a doctorate in sociology.

I have been very fortunate that every stage of my life has resulted in ever widening circles of opportunity,” he states. “I have always sought to serve the people in new ways,” A culminating experience came in a974 when he and Phyllis Armas were married in the Guadalupe Church. Both were always involved in education, community work, and the reform of institutions.

Soto was Vice President of the Federation of Christian Ministries, a national group that seeks to make people aware of their options both within and without institutionalized religion. In this area he promoted the formation of small, international communities. An example was the group known simply as the the “Comunidad,” of which Soto was a member, which strived to develop a spirituality based on the Chicano historical experience and culture and to be self determining. A similar, but in many ways different, was the “comunidad de base” movement in Latin America. In search of alternatives, Antonio and Phyllis traveled to Cuba, Mainland China, and Central America. Antonio also attended a meeting on small communities in Oxford, England.

Soto authored a book, “The Chicano and the Church.” He published over twenty articles, mostly on Chicano history and culture. One of his work was on the Mexican workers in the New Almaden Quicksilver Mines south of San Jose. The caves long used by the Indians of this valley, were discovered to be sources of quicksilver by a Mexican army officer in 1846. By 1860 the mines became the world’s second largest producer of quicksilver, employing some 2,000 workers, mostly Mexican. Soto called this “Santa Clara County’s best kept secret.” He also deplored the neglect of then city and county administration of the historical contributions of the Mexican people. He cited, as an example, the plans for downtown San Jose and the Guadalupe River Park which lacked any vestige of the Mexican historicity of the area.

Soto’s work has not been unrecognized. He received awards from very diverse groups. Among these were the Martin Luther King award (National Conference of Christians and Jews, 1988), the Anti-Defamation League of B’Nai B’Rith (Human Relations Award, 1966), the Opportunities Industrialization Centers (National Torchbearer Award, 1975), and the Church (Pope Paul VI in 1972). The California Human Development Corporation gave him the Golden Aztec Award in 1986 and named a job training center after him in Santa Rosa.

He wanted to continued teaching and devoting his time to community and leadership development, especially among minorities. He concluded that “the positive energy out there far outweights the evil, but it is often not publicized. We need more role models for young people.”

 

 

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