Thursday, December 14, 2017
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Jonathan Clark – Un mariachi con conocimiento y dedicación a la profesión

Jonathan Clark

Jonathan Clark

Jonathan Clark nació en Los Ángeles pero fue criado en San José, California. Desde hace más de 25 años está enamorado de la música de los mariachi y toca el guitarrón. Aún cuando no es de ascendencia hispana, su dedicación, difusión, años de investigación y documentación de la historia del mariachi urbano, en particular la del Mariachi Vargas de Tecatitlán, conocido como el mejor mariachi del mundo, le ha valido que la comunidad mexicana lo haya adoptado como uno de los suyos.

Clark recalca que para tener un buen grupo de mariachi se necesitan “dos trompetas, eso es obligatorio, un mínimo de tres violines, guitarrón, guitarra vihuela y buenas voces. Hoy en día pocos grupos usan el arpa. El Mariachi Vargas la tiene porque desde sus inicios han usado ese instrument imprescindible para ellos, ya que se ha convertido en su símbolo.

Conoce la música de los mariachis

En 1974, Jonathan Clark escuchó la música de los mariachis por primera vez. En 1975, formó parte del Mariachi Aztlán, compuesto por estudiantes que acompañaban en sus presentaciones al Ballet Folklórico Los Lupeños de San José. Jonathan no hablaba español, pero al iniciarse en la música del mariachi, comenzó a estudiar el idioma, el cual domina casi a la perfección. Clark recuerda que él y un amigo, a través de otro que hizo una tesis sobre el son jalisciense, obtuvieron música escrita y cintas grabadas para aprender el repertorio que el ballet bailaba. Llevaron el material a los estudiantes de la orquesta juvenil de San Jose Youth Symphony, y los invitaron a formar parte de un mariachi, aunque no tuvieran idea de lo que era. Reclutaron a cuatro violinistas, ninguno de los cuales hablaba español; así nació el Mariachi Aztlán.

Bárbara Pérez una integrante del ballet, tocaba el violín. Esta joven tenía un novio que acababa de llegar de México, Juan Francisco Díaz, conocido como “El Pato”, hoy director del Mariachi Azteca. “A él lo tomamos para que tocara la vihuela. Formamos el grupo, pero sin el guitarrón. Y “El Pato” nos enseñó la letra de las canciones por fonética”, dijo Clark.

Un debut doloroso

Ante la falta de guitarrón, Clark decidió comprar ese instrumento y aprenderlo a tocar. “Mi debut fue en Casa Vicky y llevábamos atriles, ya que la mayoría aún no sabía la música de memoria. Se llenó de gente y nos preguntaron cuánto cobrábamos por canción. Nosotros no habíamos pensado en eso, pero como éramos participantes, cobramos poco. Sólo sabíamos como diez canciones y eran bailables porque eran para el ballet. Nos pedían otras, pero sólo podíamos tocar las que sabíamos y repetimos cada canción varias veces. Como no tenía callos, terminé con los dedos ampollados. Les decían los muchachos que nos fuérams, pero ellos me contestaron, “aguántate, porque nos están pagando”. Tuve que reventar las ampollas y ponerme tela adhesive, para poder seguir tocando, recordó.

El Mariachi Aztlán comenzó como una distracción y se convirtió en un trabajo de tiempo completo, con ensayos diarios. En pocos meses, se hicieron conocidos y empezaron a ser invitados a programas de radio y televisión.

Nuevas oportunidades

Durante una gira que el Mariachi Aztlán hizo con los Lupeños de San José al Carnaval de Veracruz, en febrero de 1977, Clark fue invitado por su amigo a visitar la Ciudad de México antes de regresar a los Estados Unidos.

Estando en la capital mexicana, llegó a la Plaza Garibaldi a ver mariachis. Para él, todos eran estrellas y cada traje de charro tenía magia. Después de varios días de escuchar grupos le preguntó a uno de ellos dónde podía comprar cuerdas para guitarrón.

Casi en burla le preguntaron que para qué les quería y les dijo que él sabía tocar ese instrumento. Para ver si era cierto, le pidieron que tocara el son de La Negra “y todos se quedaron asombrados. Me hicieron rueda toda la gente que se encontraba en la plaza”, dijo Clark, que en aquel tiempo traía el pelo largo y de color castaño claro.

Cabe aclarar que el guitarrón es un instrumento típicamente mexicano que casi no se conoce fuera del país, lo que aumentó aún más su asombro.

Después de demostrar que sí sabía tocar el guitarrón, un grupo lo invitó con insistencia a tocar con ellos esa noche. Clark sintió cierto temor, pero no tenía un repertorio suficientemente amplio. Al fin lo convencieron y esa noche se presentó vestido de charro. Así inició su aventura de trabajo e inmersión en Garibaldi, llegando a tocar con muchísimos grupos. Originalmente sólo pensaba estar unos cuántos días, pero se quedó 12 años.

En aquel entonces, Jonathan era estudiante de la carrera de música en la Universidad Estatal de San José, la cual dejó por quedarse en México. Tocaba la guitarra, instrumento que desplazó por el guitarrón.

Conoce al Mariachi Vargas de Tecatitlán

Estando en México, en una ocasion llegó a la casa de un maestro de solfeo cuya hija estaba comprometida con Martín Luna, integrante del Mariachi Vargas. Clark los admiraba profundamente y tenía todos sus discos. Luna iba camino a una grabación y Clark le preguntó tímidamente si podía verlos grabar. “¡Vente, hombre!”, le contestó.

En esta grabación conoció a todos los integrantes en persona. También a Natividad Santiago (+), ahora fallecido y considerado el major guitarronista de todos los tiempos. Santiago le dio su teléfono y dirección. “Al día siguiente estaba en su casa”, dijo riendo Clark, que aprendió las técnicas del guitarrón del gran Nati.

Cuando el maestro Nati lo vio tocando el guitarrón por primera vez, le dijo, “¿quién te enseñó a tocar el guitarrón en esa posición? Los sonidos parecen de puerco”. Jonathan le pidió que le disculpara su ignorancia y que si no podría enseñarle su manera de tocar el guitarrón. Éste le contestó que su estilo era muy propio, que le nacía del corazón, y que no creía que le fuese posible enseñárselo a nadie. “Yo pensé que ya casi me enseñaba la puerta para correrme”, dijo Clark. Hasta que Nati, agregó “ ‘pero si te interesa creo que si te puedo ayudar con la técnica’, y me volvió el alma al cuerpo”, recordó.

Un día, en uno de los ensayos del Mariachi Vargas, vio sentado en una esquina a un hombre anciano y lo identificó inmediatamente. Era Don Silvestre Vargas, el director de mariachi más famoso de todos los tiempos, y se presentó con él.

“Él me invitó a su casa en Tuxpan, Jalisco. Al mes tuve la oportunidad de ir”, señaló este estadounidense, que al darse cuenta, desde su llegada a México, de la falta de investigación, estudio y recopilación de datos del mariachi, tanto en Estados Unidos como en la nación azteca, decidió hacerlo él mismo.

Esa visita fue un momento clave en la vida de Clark. Al conocer a Don Silvestre, se convirtió en investigador de la música del mariachi. “Lo vi como una obligación porque nadie más lo estaba haciendo”, señaló.

Jonathan Clark ha dedicado más de 25 años al estudio de la historia y los orígenes del mariachi. Cuenta con extensas entrevistas grabadas a los pioneros del mariachi urbano, y con una colección numerosa de fotografías históricas. Ha organizado varias exhibiciones sobre el mariachi en diferentes galerías de México y Estados Unidos, incluyendo una celebrando los 100 años del Mariachi Vargas, que se presentó por varios meses en la Plaza de la Herencia Mexicana en San José, durante el 2001-2002.

Desde 1992, realiza ponencias sobre diferentes aspectos de la historia del mariachi. Desde 1997, Clark colabora como asesor del Museo Silvestre Vargas, el primer museo del mariachi en el mundo, ubicado en Tecatitlán – el pueblo natal del gran maestro – que dio a conocer su música jalisciense por el mundo entero.

De 1988 a 1990 vivió en Puerto Rico tocando allí la música del mariachi también, pero con un grupo mexicano radicado en la isla.

Nuevos proyectos en San José

Clark regresó a San José en 1991, y al año siguiente fundó el Taller de Música de Mariachi de la Universidad Estatal de San José, cuya dirección pasó al 2000 a la Plaza de la Herencia Mexicana.

Ha sido asesor de cuatro películas relacionadas con el tema del mariachi, y le han propuesto que colabore en unas cuantas más. “Pero el documental definitivo sobre el mariachi está aún por hacerse”, asegura Clark.

Además, colaboró en la investigación y notas para una serie de cuatro discos compactos titulado Mexico’s Pioneer Mariachis. El primer volumen se editó en 1992, en total fueron editados entre 1992 y 1998. También escribió un artículo para The Latino Encyclopedia, publicado en 1995 en la Unión Americana, y en el 2002 salió otro en Encyclopedia of Popular Music of the World, en Inglaterra.

Jonathan desea escribir un libro, pero entre varios viajes y exhibiciones, dice casi no tener tiempo para terminarlo. En diciembre de 2002, concluyó su doble licenciatura, en español y música, ya que dejó sus estudios tiempo atrás por el mariachi.

El primero de enero de 2001, contrajo nupcias con la norteamericana Cindy Smith, y Jonathan aclara que ella “también toca el guitarrón”.

 

 

 

 

 

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