Wednesday, December 13, 2017
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Solidaridad – Solidarity: Sacerdote Francisco Otazua Peña

Sacerdote Francisco Otazua Peña

Sacerdote Francisco Otazua Peña

El sacerdote Francisco Otazua Peña nació el 28 de marzo de 1918 en la Villa de Bergara, Guipuzcoa, España. Sus padres tuvieron cinco hijos varones y dos hijas mujeres. La muerte de su hermano mellizo a la edad de 16 años, lo afectó terriblemente. En el lado materno de su familia existía una gran tradición religiosa, tres de sus tíos fueron sacerdotes jesuitas, por lo tanto en un momento dado, Francisco se preguntó, “¿Qué puedo hacer por el Señor?”.

En 1931, cuando la República Española pasaba por un levantamiento y destrucción, y los Jesuitas fueron desterrados en Bélgica, ingreso a la Compañía de Jesús en 1935, en Tournai. Después de sus votos en 1938, regresaron los Jesuitas a España y tuvo que permanecer en el ejército por un año como soldado. Estudió en Loyola; filosofía y teología en Oña, Burgos y ejerció el magisterio en Bilbao y en Tudela, Navarra. Se ordenó en el año 1953. Para 1957 cuando había finalizado su internado y su Tercera Probación en Gandia, Valencia, fue destinado a la Casa de Loyola, donde realizó una gran labor con ocasión del Año Centenario de la muerte de San Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús.

En el año 1957 participó en el Equipo de Misioneros de la Provincia de Andalucía, y en 1959 se embarcó para Buenos Aires con 300 sacerdotes en el buque francés Normandy para formar parte en la Gran Misión de aquella ciudad, siendo parte de más de 1000 sacerdotes. Terminada aquella Gran Misión se trasladó con el Equipo Misionero Latinoamericano a Colombia, estableciendo la primera misión 1960-61. Estuvo en Cali, Medellín, Buenaventura, Montería, Barquisimeto y Mayangue. Más tarde participó en las Misiones de Santo Domingo y Venezuela, dirigiendo la Misión de Maturin, después en Puerto Rico. Los últimos seis meses los pasó en una misión en Guatemala.

Padre Francisco Otazua Peña

Padre Francisco Otazua Peña

En octubre de 1967 su primo el P. José A. Peña quien había trabajado por muchos años en San José, en la Parroquia de la Sagrada Familia sufrió un derrame cerebral masivo. El P. Francisco Otazua Peña fue llamado de emergencia por el P. Provincial de California para seguir con sus tareas. Continuó con el apostolado de la radio y de la televisión, dirigiendo el Club Alabemos al Señor. Los programas de radio se transmitían diriamente de lunes a sábado por KIQI, a las 8:15 de la mañana y por Canal 14 de televisión se transmitía la Misa dominical a muchos hogares hispanos de todo el Norte de California.

El Padre Peña realizaba su apostolado como Asistente de la Parroquia de Saint Joseph, celebrando misas dominicales, también visitas muy seguidas para dar la comunión en los hogares, visitaba los hospitales, y a la vez que realizaba funerales en la Catedral, donde el 20% de los filigreses, en esos años, eran hispanos. En esa época habían 35 sacerdotes de la orden de los Jesuitas en San José, quienes debían ser bilingües. La Parroquia de Saint Joseph fue la primera Parroquia fundada en el Norte de California. En 1987, la Catedral de San José cerró sus puertas por año y medio para renovar su interior y hacerla más contemporánea.

“Para mí es un privilegio estar aquí cada día y estar en contacto con cientos de personas a través de la TV y la radio. El impacto de la TV es muy importante, así me lo han hecho saber muchos de los oyentes con quienes me encuentro. Debemos animar a nuestra familia de habla hispana que miren el futuro de sus hijos a través de la educación, que alcancen los niveles universitarios y que guarden y perseveren en sus raíces cristianas para que en el futuro en sus hijos los líderes cualificados de nuestras comunidades. No nos contentemos con lo que somos y tenemos. ¡Busquemos lo major para nuestros hijos!”.

 

<English version>

 

Father Francisco Otazua Peña

Father Francisco Otazua Peña

Was born March 28, 1918 in the Basque town of Bergada, Spain. His parents had five brothers and two girls. When his twin brother died at age 16 in a car accident affected him greatly. On his mother’s side there is a big religious tradition; three of his uncles were priests, so he asked himself, “What shall I do for the Lord?”

In 1931 the Spanish Republic was filled with uprising and destruction, which all served as a yeast. He was in Franco’s Army for a year, and then was an exile in Belgium. By 1955 he had finished this Internship, his Tercera Aprobación, studying for 10 years philosophy and theology. In 1957 he became part of the Missionaries Andalucian Province, becoming part of the 1000 priests who left from Normandy on a boat to Buenos Aires. His first year as a missionary was spent in Cali, Colombia, establishing the first mission 1960-61. From 1960 through 1967 he worked with a team of missionaries in South America, 1 ½ years in Colombia, then Venezuela, went to Mission de Santo Domingo and later in Puerto Rico. The last six months were spent in the mission in Guatemala.

In October of 1967 he came to the US, serving at the Church of Holy Family for two years, working with Mexican braceros. Then he went to Holy Family Church location on Pearl Street, going back and forth from there to St. Joseph’s where in 1969 he started a Spanish program of daily masses in Spanish, still in existence today. In 1972 he was moved from Holy Family and stayed at St. Joseph’s working as an assistant pastor in the new team concept of assistant priests. He took over Club “Alabemos al Señor,” which his uncle founded, and did missionary work through radio and TV in San Francisco, reaching the surrounding areas on Sundays through Channel 14 with masses in Spanish.

Father Peña use to do much hospital visitation, communion in homes, funerals in St. Joseph, where 20 percent of the Diocese is Spanish speaking. There were about 35 Jesuits in San Jose, an absolute must was that they be bilingual. In 1987 St. Joseph closed for a year and a half to permit renovation of the interior to make it more contemporary.

“For me it is a privilege to be here every day to be in touch with thousands of people through TV and radio media. The impact of TV is important. We must encourage Spanish speaking people to be more active, improving education in Biblical studies, encouraging kids to go to college, we always having in their mind future goals.”

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