Wednesday, November 22, 2017
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Norma Rodríguez _Un maestro puede iluminar el futuro de un alumno

Norma Rodríguez

Norma Rodríguez

El maestro es la persona que forma al alumno desde que inicia su contacto con la escuela, el que más influencia tiene sobre los niños después de sus padres o a veces más que ellos. El tiempo y la dedicación a sus clases y estudiantes hacen la diferencia.

Norma Rodríguez es una maestra excepcional, tanto para sus alumnos como para los padres de familia que la conocen. Ella ha llevado sus obligaciones más allá de lo que debiera, con tal de ayudar y ver que sus estudiantes aprendan y se desarrollen como debe ser.

¿Pero, de dónde viene esta maestra?

Norma Rodríguez nació en Ciudad Madera, Chihuahua, México. Llegó a los Estados Unidos, cuando tenía 15 años de edad y no hablaba inglés. La escuela fue muy difícil para ella, porque no había educación bilingüe y siempre se sentaba al final de la clase. “Lloraba con mis papás, les decía que no quería ir a la escuela porque me sentía muy humillada. Veía caras morenas y les hablaba a los muchachos y muchachas en español, pero como que no querían nada conmigo” dijo Rodríguez, quien por tal motivo dejó la escuela y se casó a los 16 años de edad con Leopoldo Rodríguez.

Nació su primer hijo y al entrar al Kinder, empezó a notar que el niño hablaba más inglés y no lo podía ayudar. Como hacía falta dinero, decidió trabajar. Pero su esposo le preguntó en qué iba a trabajar, limpiando pisos, ya que no sabía inglés, lo cual fue un amargo despertar para Norma.

Empecé a decir que quería ir a la escuela. Tomé clases de ESL – English as a Second Language – Inglés como S egunda Lengua – en el Metropolitan Adult Education en 1985 y duré cinco meses. Hasta que Mr. Brown, un consejero, me dijo que ya no podía seguir por ahí, porque ya había pasado todos los niveles de ESL y ahora debía ir al bachillerato”, dijo Rodríguez, que confesó que la noticia le causó temor.

Al terminar se preparatoria en 1986, se puso triste, porque pensó que ya no iba a seguir estudiando. Nunca nadie le había platicado de ir a la Universidad, pero un maestro afroamericano la impulsó, le dijo que estaba lo suficientemente preparada para continuar sus estudios y que hablaba bien inglés. Su esposo tenía tres trabajos, ya tenía otro hijo, una niña, pero no había dinero para la Universidad.

Leopoldo su esposo la apoyó. “Siempre tuve ángeles que se ponían en mi camino. Fuí a Evergreen Valley College y me encontré a un consejero en el programa Enlace que ayuda a los hispanos a transferirse a una Universidad. “‘Enlace’ me ayudó mucho con becas”, dijo Rodríguez. Se graduó en 1989 con honores.

Este programa le dio una beca de un año para ir a la Universidad Estatal de San José, de donde se graduó en Ciencias Sociales en 1993, con honores también. Fue selccionada Dean’s Scholar, un honor catedrático que se les otorga a los estudiantes que mantienen un promedio entre 3.7 a 3.9 durante la carrera universitaria. La maestra Norma se graduó con un promedio de 3.8.

Al graduarse de la Universidad, le dijo a su esposo que quería obtener sus credenciales como maestra, y éste le contestó “ya te dí alas, ahora tengo que dejarte volar”, Rodríguez agradece todo el apoyo que él le ha brindado durante todos estos años, y que todavía le sigue dando, ya que quiere seguir estudiando.

“El 27 de mayo del 2000, obtuve en SJSU mi maestría de Educación, con enfoque en Ciencias. Fuí seleccionada como maestra del año y también a través de una beca, durante un verano, estuve trabajando en la NASA con un científico en el programa “Stellar”, en 1997. Trabajé haciendo estudios científicos en las áreas de ciencias en la cual los maestros desarrollamos lecciones que luego presentamos en clases”, explicó Norma.

¿Por qué decidió ser maestra?

“Cuando era voluntaria en lo salones de mis hijos, veía que los niños tenían mucho interés en aprender, los maestros controlaban todo y los alumnos no crecían lo que debían de crecer. Todas mis experiencias fueron con maestros que eran así. En lugar de expander la mente del estudiante, la controlaban. La otra razón fue que durante mis años académicos, una maestra me dijo que si quería ser alguien en la vida, tenía que deshacerme de mi acento. Por mucho tiempo no hablé. Yo pensaba que era una buena maestra, no sabía que esto era racismo”, expresó con desilusión Rodríguez.

Durante sus años universitarios, Norma casi no participaba en sus clases por vergüenza de su acento y sus compañeros no la querían en sus equipos de trabajo por su falta de participación oral. Una vez, una maestro le dio la calificación una “F” y reclamó, lo cual fue un despertar para ella cuando le dijo “si te avergüenzas de tu acento, te avergüenzas de quién eres. Tu acento le dice a la gente quién eres tú y de dónde vienes”. Ahí Rodríguez se dio cuenta de la influencia que tienen los maestros sobre sus alumnos y que lo que le habían dicho de su acento anteriormente fue por racismo.

“Un maestro le puede iluminar el futuro a un alumno y decir qué tan valioso es. Cuando tú crees en ellos, ellos empiezan a creer en sí mismos”, recalcó esta maestra que cuando llega Navidad les da un regalito a cada uno de sus alumnos y al final de cada curso los lleva a su casa para que disfruten de la piscina. Además, aconseja a los padres estar pendientes de la educación de sus hijos.

La maestra Norma Rodríguez se ha ganado la admiración de padres y alumnos por su entrega y dedicación. Le gusta llevar de paseo a sus estudiantes a distintos lugares de interés para impulsar la educación de ellos, aunque a veces ponga dinero de su propio bolsillo. Al inicio de cada año escolar, les dice a sus alumnos quién es ella, de dónde viene y les recalca que no es una persona de autoridad, sino que está para ayudarlos. No les da la respuesta a sus preguntas, sino que hace que sus alumnos investiguen, piensen y busquen hasta encontrar la solución.

Reconocimiento y familia

Los hijos de Norma son: Leopoldo e Ivette Rodríguez, quien quiere estudiar medicina.

Esta profesora ha obtenido muchos premios en la docencia, entre los que se encuentrar NABE (National Association of Bilingual Education), Bilingual Excellence Award en 1996; Maestra del Año, Santa Clara County Teacher Recognition Award, ambos en 1998. Tiene muchos certificados y hasta una carta del Alcalde Ron Gonzales, entre sus reconocimientos.

Entre sus planes está seguir enseñando y empezar su doctorado. Probablemente lo realice en Educación Crítica, que abarca el pensamiento crítico, todo lo relacionado al conocimiento y el saber en las áreas de ciencias, asistiendo a la Universidad de Las Cruces, Nuevo México con el profesor Alberto Rodríguez. A Norma le encanta leer, a lo que a su esposo Leopoldo le dice, “no te veo sin tus libros”, con mucho orgullo.

Rodríguez actualmente trabaja en un puesto administrativo en el Distrito Escolar de Alum Rock ayudando principalmente a padres de familia con papeleo e información. Dijo extrañar a sus alumnos, pero que definitivamente piensa regresar con mucha energía a sus clases.

 

 

 

 

 

 

 

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