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“Cavalia” - La majestuosidad de un espectáculo ecuestre en San José

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Cavalia
En “Carrousel” como se llama el acto, los jinetes demuestran ejercicios de la “Haute Ecole” considerada la escuela de entrenamiento más elevado en los caballos. Foto por Frederic Chéhu

Por Íride Aparicio
La más noble conquista del hombre es haber ganado la amistad de un caballo.

Con las palabras del proverbio árabe grabadas en sus cortinajes, una chelista sentada en una silla interpretando una melodía en chelo sobre la arena del escenario y un caballo pastando, se abre “Cavalia”, el espectáculo descrito por su Presidente y Director Artístico, Normand Latourelle, como “un poema para los ojos y oídos creado con el propósito de satisfacer a los espectadores, a los artistas, a las personas que trabajan en el espectáculo y a los caballos”.

Apropiadamente, el espectáculo que es una combinación de actos de acrobacia, jinetes y 49 caballos comienza sus proyecciones en la patalla con el nacimiento de un caballito, que depués de nacer trata de pararse, pero sus patas son aún muy débiles por lo que no puede hacerlo. Cuando lo logra, mientras su madre le lame su melena, el caballito comienza a mamar.

Como espectáculo, “Cavalia” es dinámico: Los jinetes demostrando las diferentes facetas de sus caballos mantienen la acción (coreografiada por el coreógrafo ecuestre Frederic Pignon) en constante movimiento. Iluminándolas con diferentes colores, Alain Lortie, el diseñador de luces, convierte cada escena en espectacular. El diseño de sonido de Michel Therrien da a las composiciones de Michel Cusson, interpretadas por guitarras eléctricas, keyboards o cantadas un sonido etéreo.

Extraordinarias, visualmente, son también las enormes proyecciones que logran transportarnos a la audiencia a un foro romano, al mar, al bosque durante la estación de otoño donde vemos y experimentamos las hojas cayendo y durante el invierno, donde todos los árboles se ven blancos cubiertos de nieve.

Erick Villeneuve, el Director visual y Conceptual del espectáculo, concibió que cada acto semeje una pintura y que su ejecución sea profesional. Entre sus integrantes hay varios franceses y una española; los artistas, músicos, acróbatas y jinetes, son de Quebec, Canadá. Todos son excelentes, por lo que no podemos describir a un artista como mejor que el otro. Lo que podemos es mencionar actos importantes por la dificultad y al tiempo requerido para entrenar a los caballos a que puedan ejecutarlo.

Uno de dichos actos es el apropiadamente llamado “Espejo” ejecutado por dos caballos españoles, color blanco, montados por dos damas de apariencia aristrocrática, ataviadas elegantemente al estilo de las antiguas cortesanas (damas pertenecientes a la corte). En el acto, los caballos se encuentran frente a frente y tanto los caballos como las damas que los montan, reproducen todos los movimientos de la otra persona (y del otro caballo) con tal exactitud y sincronización tan perfecta que da a la audiencia la impresión de estar viendo un sólo caballo reflejado en un espejo.

Difícil también, por el intenso entrenamiento en Dresssage (la forma más elevada de caminar de un caballo) que requieren los caballos es el acto llamado “Carrousel”, ejecutado esa noche por seis jinetes montados en caballos blancos. en dicho acto, cada uno de los caballos ejecuta, en perfecta sincronización con los otros caballos, ejecuta diferentes trotes rápida o lentamente, con elegancia o galopando y después se pone en fila horizontal caminando una cabeza detrás del otro caballo, girando alrededor de un redondel o uno detrás del otro sin perder su lugar.

Pero el acto que demuestra mejor la afinidad completa que se puede lograr entre una persona y sus caballos, es el acto en que varios caballos obedecen los comandos de su “entrenadora”, que logra que corran, den vueltas, galopen, se acerquen, se alejen, o se echen en el suelo o que  hagan otra serie de ejercicios con sólo el movimiento de sus manos. Al final del acto, con otro movimiento leve, cuando ella comienza a correr, todos los caballos corren detrás suyo abandonando el escenario.

Para los amantes de los caballos, “Cavalia” les permitirá ver a 49 durante el acto ejecutando diferentes formas de trotes. Para aquellos que les guste la acción, el tipo de acción que “Cavalia” ofrece es formidable.  Una mujer parada sobre dos caballos corriendo a toda velocidad sosteniendo en sus manos las riendas de otros cuatro caballos. Diferentes jinetes parados con un pie en el lomo de un caballo y el otro en el lomo de otro caballo trotando a gran velocidad. Jinetes parados en dos caballos brincando sobre un tronco.

Jinetes que se montan y desmotan mientras que los caballos trotan. Jinetes acostados colgando de las ancas del caballo y otros colgando de la montura boca abajo (sus caballos girando alrededor de un redondel) con sus cabezas a solo un pie del suelo. En sus diferentes acrobacias, los actos de los acróbatas no pueden describirse. Uno de ellos tiene tal dexteridad que cruza el enorme escenario dando rápidas vueltas de gato en el aire. Entre los actos con gimnastas y caballos el acto más visual esa noche fue “La Vida”, que utiliza dos gimnastas colgando de bungees del techo de la carpa. Mientras que los jinetes girando alrededor de un redondel en el escenario montados a caballo.

Las gimnastas que son mujeres, volando, literalmente, sobre sus cabezas, o parándose en un pie sobre de ellas, danzando en el aire o sobre el lomo del caballo. Visualmente, el acto tiene magia. Es más todo el espectáculo es mágico porque sus actos son tan diversos y tan difíciles de describir, que tienen que verse, para poder creerse.

Para boletos puede llamar al 1 (866) 999-8111 o www.cavalia.net si quiere ordenarlos en línea.

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