

Nueva Orleans — El Gobierno de EE.UU. declaró una “emergencia de salud pública” en todo el Golfo de México para paliar los devastadores efectos de “Katrina”, mientras el alcalde de Nueva Orleans adelantó que en esta ciudad hay “cientos si no miles, de muertos”.
La Casa Blanca y el Congreso ya han prometido ayuda, mientras el Pentágono ha informado que enviará a 10,000 miembros de la Guardia Nacional al estado de Luisiana.
El Presidente de la Cámara de Representantes, Dennis Hastert, y el líder de la mayoría republicana del Senado, Bill Frist, prometieron que el Congreso actuará con “celeridad” para ayudar a los afectados en Luisiana, Misisipi, Alabama y Florida.
Sólo en el área de Misisipi hay al menos 110 muertos, mientras las autoridades de Luisiana se centran en los esfuerzos de rescate de los sobrevivientes, muchos de ellos atrapados en las azoteas de edificios, a la espera de socorristas.
Las imágenes de televisión tomadas desde helicópteros muestran la devastación causada por el huracán “Katrina”, que ha sumergido el 80 por ciento de Nueva Orleans. Muchos residentes desde los tejados ondean sábanas y carteles que rezan: “Ayúdenos”.
El Alcalde Ray Nagin aseguró que puede haber “cientos, posiblemente miles de muertos” y que, sin remedio, hay que realizar una “evacuación total de la ciudad”.
“Tenemos que hacerlo, porque la ciudad no podrá funcionar durante dos o tres meses”, señaló Nagin, quien calculó que entre 50.000 y 100.000 personas permanecen en la ciudad.
De confirmarse los temores de Nagin, el huracán “Katrina” sería el huracán más mortífero en la historia de EE.UU. desde 1.900, cuando un ciclón causó la muerte de al menos 6,000 personas en Galveston (Texas). En 1992, el huracán “Andrew” causó daños por unos 25,000 millones de dólares (ajustados a la inflación).
Nueva Orleans ya es una ciudad fantasma, porque buena parte de sus habitantes fue evacuada desde que el pasado domingo se declarara el estado de emergencia.
El alcalde Nagin vaticinó que los esfuerzos de cierta normalización en Nueva Orleans podría llevar “al menos de doce a 16 semanas”.
Al declarar el estado de emergencia de salud pública en el área del Golfo, el Secretario de Salud, Michael Levitt, informó de que se establecerán unos 40 centros médicos con 10,000 camas para socorrer a las víctimas.
La Administración Federal para la Gestión de Emergencias (FEMA) ha advertido de que los daños estructurales, las aguas contaminadas durante las inundaciones y la putrefacción de cadáveres y carroñas impiden el retorno de los vecinos.
Mientras, la Oficina de Preparación para Emergencias (OEP) de Luisiana advirtió de que “centenares, miles de pacientes” en los hospitales del estado corren peligro de muerte ante la falta de combustible para generar electricidad.
Ante la falta de electricidad y suministros, los generadores principales están sumergidos, las autoridades continúan evacuando, en embarcaciones y helicópteros, a los pacientes de los tres hospitales del centro de Nueva Orleans.
La situación es tan desbordante que la propia gobernadora de Luisiana, Kathleen Blanco, reconoció públicamente que las autoridades no tienen respuestas a largo plazo para esta crisis.
“Tenemos decenas, cientos de miles de personas a las que tenemos que poner en sitio seguro, esa es la prioridad”, declaró Blanco a la televisión.
Luego se decidió el traslado, en los próximos dos días, de 25,000 personas del “Superdome”, el mayor polideportivo de Nueva Orleans, al “Astrodome” de Houston (Texas), en 475 autobuses.
La situación en el hacinado “Superdome” ha alcanzado un punto crítico: ya no funciona el aire acondicionado, los inodoros tampoco, y se caldean los ánimos.
En el área del golfo de México, más de 250 albergues establecidos por la Cruz Roja de EE.UU. ya han recibido a más de 45,000 víctimas.
Una portavoz de la Cruz Roja, Deborah Daley, dijo a los periodistas que “se trata de nuestra mayor movilización en la historia de la organización”, aseguró Daley.
Si usted desea realizar alguna donación por favor comuníquese a la Cruz Roja Americana a los teléfonos 1-800-257-7575 (en español) y 1-800-Help-Now (en inglés).