
Por Michelle Córdova H.
Enrique Peña Nieto ha sido declarado virtual ganador de las elecciones de México que se llevaron a cabo el primero de julio, con lo que se marca el regreso del Partido Revolucionario Institucional (PRI)...
al poder después de doce años de ausencia. Los resultados se han anunciado en medio de protestas y denuncias del candidato aspirante izquierdista Manuel López Obrador y el movimiento juvenil Yo Soy 132 en contra del PRI. Peña Nieto obtuvo el 37.9% en los conteos preliminares, Manuel Lopez Obrador el 31.7% y Josefina Vazquez Mota, la primera mujer candidata a la presidencia 25.4%.
Las elecciones terminan con 12 años de poder del Partido Acción Nacional (PAN) y demuestran el rechazo a su actual presidente, Felipe Calderón, que ha marcado su gobierno con el incremento de violencia e impunidad. Su mandato termina con la más baja aceptación popular luego de no cumplir con su promesa de empleo y seguridad. Su gobierno no fue capaz de frenar al crimen organizado y el narcotráfico, su “guerra contra las drogas” deja cerca de 70 mil muertos y a los niveles de pobreza se aunaron 12 millones más.
El PRI, que se originó en la Revolución de 1910 y que estuvo en el poder por 71 años, ha sido relacionado en el pasado con corrupción, represión, coacción y clientelismo. Sus gobiernos se caracterizaban con tener el poder absoluto en el país. El Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa lo catalogó como “la dictadura la perfecta”; mientras el narcotráfico evolucionaba paralelamente cuando el PRI dominaba el estrato político de México, al negociar con los narcos y permitir el paso de la droga a los Estados Unidos.
Peña Nieto, consciente de ello, en su discurso tras conocer su virtual victoria recalcó que “ganó la democracia” y tratando de alejarse del viejo PRI, dijo que ahora “es un partido renovado, somos una nueva generación” decía. En el tema del narcotráfico es alarmante para muchos mexicanos que el candidato del PRI no presentó ningún programa o plan concreto para combatirlo, ha expresado que no va a tolerarlo y que “con el crimen organizado no habrá ni pacto ni tregua”, pero no ha informado de que manera; lo que hace prever que continuará con las mismas políticas del presidente Calderón.
Más de la mitad de los mexicanos votaron en contra del Peña Nieto. Acorde a las encuestas, el 70% de la población creía que iba a haber fraude por parte del PRI; y hoy por hoy las denuncias por irregularidades, compra y coacción de votos se elevan cada día. Pese a que Manuel López Obrador ha solicitado se vuelvan a contar 113,855 de las 143,000 mesas electorales, el Instituto Federal Electoral (IFE) ha anunciado que va a recontar más del 50% de las urnas en los votos para presidentes y sobre el 60% en los votos para el Congreso, lo que resulta alarmante que existan un porcentaje tan alto de discrepancias en los resultados de los paquetes electorales pese a que hubo sobre 700 observadores internacionales.
Se ha denunciado que el PRI gastó sobre tres veces más de lo permitido en las campañas y que ha comprado votos, al ofrecer tarjetas pre-pagadas de teléfonos o para gasolina o tarjetas de débito conocidas como “monederos electrónicos” para comprar en las tiendas Soriana. Manuel López Obrador ha denunciado, que tan solo en el Estado de México, el PRI compró un millón de votos. Acorde al Huffington Post se han invertido 5.2 millones de dólares para regalar a los votantes. Sin embargo ni el PAN ni el partido de Manuel López Obrador están exentos de dichas acusaciones. En México no es ilegal la compra del voto, pero si la coerción del mismo.
López Obrador se ha negado a aceptar su derrota y acusa a la prensa de patrocinar a Peña Nieto, lo que ha sido corroborado por el periódico inglés The Guardian y por Al Jazeera, que han denunciado un pacto entre Televisa y el PRI para apoyar en la campaña de Peña Nieto para que resultase ganador, a la vez que promocionaba spots en contra de sus oponentes políticos. El grupo juvenil #yosoy132 ha acusado abiertamente a Televisa por el monopolio informativo, mientras hace un llamado a que se abran otros espacios de comunicación.
Peña Nieto es un candidato mediático, esposo de una reconocida actriz de telenovelas y que ha sido favorecido por los medios de comunicación. Tiene un club de fans, acorde a muchas mujeres es atractivo y se ha declarado el candidato de las mujeres. Sin embargo no destaca por su intelecto, agudeza política o destrezas, todo lo contrario sus “errores” y “desconocimientos” le han valido la burla pública y el ataque de sus oponentes. Son famosos sus deslices intelectuales, como el que en varias entrevistas no supo responder la causa de la muerte de su primera esposa, no pudo nombrar el título de 3 libros que ha leído y no conocía el salario vital de su país.
Acorde a León Krauze, conocido periodista, reconoce que el virtual presidente ha sabido rodearse de colaboradores y consultores, de un grupo de trabajo sólido que supieron manejar su campaña. Pero muchos dudan que su don de mando y lo acusan de mano dura, entre otros por la represión masiva en las protestas de Atenco en el 2006 donde dos personas murieron, sobre 40 mujeres vejadas sexualmente y 20 violadas por la policía mientras Peña Nieto era Gobernador del Estado de México.
Lo que queda claro es que el PRI no se fracturó, se consolidó como partido; mientras la derecha se ha cohesionó para obtener el poder y la victoria, formando una estructura inquebrantable, esto se evidenció cuando el ex presidente Vicente Fox del PAN apoyó al entonces candidato Peña Nieto y no a la candidata de su partido, así como cuando Josefina Vazquez Mota aceptó su derrota y el Presidente Calderón felicitaba a Peña Nieto por ser el futuro presidente de la Nación previo a que el IFE entregase los resultados oficiales.
Muchos aceptan que el PRI hizo cosas inmorales y desagradables, pero dudan que hicieran cosas ilegales. Los organismos del estado son los llamados a establecer las irregularidades ilegales, pero está en el pueblo el convertirse en la conciencia de la nación.
La juventud y el movimiento Yo Soy 132 toman la batuta y está en sus manos el ser el motor para promover los cambios sociales, éticos y mediáticos; así como proteger los derechos humanos de una gran nación que ha sabido llevar con orgullo su antepasado y se ha proyectado como un país vigoroso, cuna de grandes letrados e intelectuales que ha logrado entrar dentro del grupo del G20 por su economía pujante.